martes, 17 de marzo de 2015

Enfermedad progeria.


Enfermedad la progeria

El síndrome de envejecimiento prematuro, también llamado síndrome de Hutchinson-Gilford o progeria, es un cuadro caracterizado por una aceleración en el proceso natural de envejecimiento, que se produce en estos individuos en edades tempranas de la vida. Este proceso de envejecimiento se produce entre 5 y 10 veces más rápido de lo habitual, por lo que estos pacientes se ven afectados desde la infancia. Son niños sin retraso mental, con baja altura. La esperanza de vida de estos pacientes es corta, nunca supera los 30 años, con un promedio entre los 14 a 15 años. Su muerte ocurre generalmente en la adolescencia, la mayoría de las veces por enfermedades cardiovasculares.Estos son los principales síntomas característicos de la progeria:
  • Deficiencia en el crecimiento durante el primer año de vida
  • Cara alargada y arrugada
  • Mentón retraído
  • Ojos saltones y nariz en forma de pico
  • Calvicie
  • Pérdida de las pestañas y las cejas
  • Estatura baja
  • Cabeza grande para el tamaño de la cara (macrocefalia)
  • La fontanela (punto blando) permanece abierta
  • Mandíbula pequeña (micrognatia)
  • Piel seca, descamativa y delgada
  • Pecho estrecho
  • Abdomen abultado
  • Huesos deformes
  • Enfermedades degenerativas, como la artritis, propias de la vejez
  • Rango de movimiento limitado
  • Retardo en la formación o ausencia de los dientes

VIDA SALUDABLE

¿ Cuáles son los ingredientes de una Vida Saludable ?

1. Alimentación
Aprende a comer correctamente, en las porciones adecuadas.
Recuerda equilibrar la alimentación y el ejercicio

2. Ejercicio
Integra el ejercicio a tu vida.
Diviértete y goza de sus beneficios físicos, mentales y emocionales.
3. Actitud
Elige una actitud positiva. 
Aprende a manejar el estrés disfrutando de las cosas que haces para cuidar tu salud en armonía.

4. Convivencia
Cuida tu salud en compañía de los tuyos.
Es más fácil y entretenido. 
Camina, corre, salta y comparte la mesa.

5. Descanso
Relájate y repón toda tu energía.
Respeta tus horarios para dormir y disfruta de actividades placenteras.
Recuerda que antes de someterte a cualquier plan de alimentación o ejercicio debes visitar a un profesional de la salud



lunes, 16 de marzo de 2015

La Ansiedad

Ansiedad


Es un estado desagradable de temor que se manifiesta externamente a través de diversos síntomas y signos, y que puede ser una respuesta normal o exagerada a ciertas situaciones estresantes del mundo en que vivimos, aunque también puede ser una respuesta patológica y anormal producida por diversas enfermedades médicas y/o psiquiátricas.

Suele acompañar a muchas enfermedades, en particular a ciertas neurosis, y que no permite sosiego a las personas enfermas.

La ansiedad se diferencia del miedo, porque esto último surge como respuesta a un peligro claro y real, como los que afectan la integridad física de una persona.

La ansiedad, por el contrario, responde a situaciones aparentemente inofensivas y es el producto de lo subjetivo; es decir, de la propia percepción de un sujeto ante un peligro real o imaginario.

La angustia puede ser inducida por fármacos.

 

Causas y factores de riesgo


Las causas de la ansiedad se pueden dividir en genéticas y ambientales. Aunque se menciona una predisposición al trastorno, aunque se desconoce su contribución exacta.

Entre los factores ambientales están el tipo de educación en la infancia y la personalidad, presentando mayor riesgo aquellas personas con dificultad para afrontar los acontecimientos estresantes.

Entre los factores precipitantes de la enfermedad estarían los acontecimientos estresantes, en particular las dificultades en las relaciones interpersonales, las enfermedades físicas y los problemas laborales.

Los trastornos de ansiedad pueden hacerse crónicos si persisten los acontecimientos estresantes que los han provocado o se mantienen estilos de pensamiento que ocasionan un temor a la presentación de los síntomas, creándose un círculo vicioso entre la ansiedad y el temor a presentarla.

En general, el trastorno de ansiedad generalizada, el trastorno obsesivo-compulsivo y el trastorno fóbico que inician en la infancia tienen un curso fluctuante.

 

Síntomas


Existen distintos cuadros clínicos en los que la ansiedad es el síntoma fundamental.

Entre ellos estaría el trastorno por crisis de angustia, en el que la ansiedad se presenta de forma episódica como palpitaciones, sensación de ahogo, inestabilidad, temblores o miedo a morirse; el trastorno de ansiedad generalizada, existiendo un estado permanente de angustia; el trastorno fóbico, con miedos específicos o específicos; el trastorno obsesivo-compulsivo, con ideas intrusivas y desagradables que pueden acompañarse de actos rituales que disminuyen la angustia de la obsesión (lavarse muchas veces por miedo a contagiarse, comprobar las puertas o los enchufes, dudas continuas); las reacciones de estrés agudo o postraumático; y los trastornos de adaptación a situaciones vitales adversas.

 

Diagnóstico


Se requiere de la valoración de un psicólogo(a) o incluso de un psiquiatra, que esta capacitado para la realización de una historia clínica y solicitar estudios auxiliares como examenes de sangre, electroencefalogramas, entre otros.

 

Tratamiento


El tratamiento depende de la intensidad de los signos y síntomas.

La mayor eficacia se ha conseguido con la combinación de psicofármacos y psicoterapia. Entre los fármacos se utilizan los antidepresivos a dosis superiores de las requeridas para tratar la depresión.

También son útiles las benzodiacepinas, que controlan los síntomas con rapidez, aunque no deberían administrarse de forma prolongada. Existen distintas técnicas de psicoterapia para los trastornos de ansiedad encaminadas al aprendizaje de técnicas para el manejo de la ansiedad.

Es importante la explicación clara sobre los síntomas físicos de la ansiedad y el entrenamiento en relajación.

Sin tratamiento, 80% siguen presentando síntomas tres años después del inicio.

Si la ansiedad es crónica pueden presentarse con frecuencia estados de depresión acompañantes.

Con tratamiento, 50% no vuelve a presentar crisis de angustia.

Fuentes

Vallejo Ruiloba, Cristobal Gastad Ferrer. Trastornos afectivos: ansiedad y depresión. Segunda edición. Masson, 1999.
Diccionario de la Real Academia Española.